Bruno Delbonnel, Premio Pierre Angenieux ExcelLens en Cinematography en el festival de Cannes

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Cada año, en el marco del Festival de Cine de Cannes, el fabricante de ópticas cinematográficas Thales Angenieux realiza un homenaje a un director o directora de fotografía como reconocimiento a su trayectoria. El Pierre ExcelLens en Cinematography, que ya se han llevado grandes DoPs como Roger Deakins, Christopher Doyle o Edward Lachman, será este año para el Director de Fotografía francés, Bruno Delbonnel.

Delbonnel se dio a conocer mundialmente con Amélie, de Jean-Pierre Jeunet, película que lo lanzó a Hollywood, donde ha trabajado con directores como Tim Burton, Joe Wright y los hermanos Coen en películas como «Darkest Hour», «Big Eyes», «Harry Potter», «Fausto» o «A propósito de Llewyn Davis». También ha realizado brillantes trabajos fuera de las órbitas más comerciales, con en el «Faust» de Aleksandr Sokurov. Su trayectoria ha sido reconocida por la Academia de Hollywood, que le ha nominado ya en cuatro ocasiones al Oscar a Mejor Fotografía.

El objetivo de Delbonnel en sus trabajos es la construcción de un estilo visual potente y único para cada película basado en la sencillez. Esto es especialmente distintivo en «Amelie», de Jeunet, el trabajo que le dio la fama, pero también en un trabajo más reciente, «Inside Llewyn Davis».

Delbonnel construye todo su mundo visual a menudo partiendo solamente de una foto o, como en el caso de esta película de los Cohen, a partir de la portada de un álbum de Bob Dylan (The freewheelin’).  El operador consigue esa textura tan especial, esa especie de pátina de niebla o halo de ensoñación, a partir del uso de luz suave durante todo el metraje (algo relacionado con el efecto glow tan reconocible en muchos de los trabajos del operador). En este caso, y una vez encontrada la estética de época junto a los Cohen, el DoP se basó nada más y nada menos que en la pintura abstracta de Mark Rothko para extraer los colores de la tristeza, que era realmente lo que él quería mostrar del guion a nivel visual.

Bruno Delbonnel, Dark Shadows

Y es que para Delbonnel el uso de los colores es fundamental en su trabajo, usando una paleta de dos o tres colores que cuenten la historia visualmente. En «Big Eyes», por ejemplo, vemos verdes y azules, y en «Amelie» verdes y rojos.

Delbonnel es un entusiasta de la luz suave, y suele triplicar la difusión para obtener el look más suave posible. Utiliza grandes fuentes de luz que mantiene lo más lejos posible, reduce los niveles con difusiones y recortes en lugar de utilizar accesorios más pequeños y cercanos. Esta luz suave se combina con un contraste aterciopelado que se logra después de que Delbonnel crea una pátina uniforme sobre la imagen. 

En sus trabajos, los actores principales son casi siempre la parte más brillante del encuadre. Delbonnel también utiliza la iluminación para que sus sujetos se destaquen del fondo, que siempre es más oscuro. En general, Delbonnel ilumina los sujetos desde el lateral, empleando tres cuartos o un estilo de iluminación dividida. Siempre evita la iluminación desde el frente.

Delbonnel habla así de su trayectoria junto a grandes directores como los Cohen o Tim Burton: “Amélie» es lo que yo era hace quince años, «A propósito de Llewyn Davis» lo que era hace cinco, y «La balada de Buster Scruggs» lo que soy ahora. De todas formas, cada película es un experimento. Si no fuera así, sencillamente estarías haciendo la misma película una y otra vez, y yo no quiero eso. Así que hay una gran diferencia entre «Amélie» y «A propósito de Llewyn Davis», al igual que la hay entre «Fausto» y «Sombras Tenebrosas» y «A propósito de Llewyn Davis». Son películas diferentes, con diferente luz. Pero todas hablan acerca de quién soy, como operador y como persona. Si fuera sólo ser un técnico, sería un trabajo aburrido, y no lo es, es un trabajo fantástico. El operador tiene que aportar algo de su personalidad a la película. Si no lo hace, es un simple técnico. He tenido suerte, porque Tim Burton y Joel e Ethan son maravillosos por esto, te piden que hagas lo que quieras. No te empujan hacia ningún sitio, te dicen “estás aquí por una razón, así que hazlo”, “eso es como tú eres, por eso te lo pedimos a ti.” Creo que eso es lo maravilloso de trabajar con grandes directores como ellos. Te preguntan, porque creen que les puedes ofrecer algo que no se esperan. Si hablamos de Mark Rothko, nadie se espera que un operador le enseñe un cuadro así, dirían “de qué me estás hablando, son simples colores…”. Sí, pero hay unas emociones que producen, y esas emociones son interesantes para mí. Porque con ellas puedo construir algo con lo que trabajar. Encontrar la emoción, no el tono. Encontrar el tono es fácil, realmente fácil. Pero encontrar una emoción con la luz y el encuadre es muy difícil, en mi opinión.”

El último trabajo estrenado de Delbonnel es «La balada de Buster Scruggs», la primera película en digital de los Hermanos Cohen producida bajo el sello de Netflix.

Fuentes: The American Cinematographer, Camera & Light, Thales Angenieux